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UN INCENDIO POSIBLE PERO NO ESPERADO


Estado de la planta tras el incendio

La empresa madridejense Castellano Manchega de Limpiezas (CML) sufría el pasado fin de semana un lamentable incendio en su planta de reciclaje ubicada en la carretera Villacañas,  el segundo en seis años, que se sofocó en unas dos horas y del que dio voz de aviso un retén, que tiene la empresa habitualmente donde se produjeron los hechos.
Carlos Gómez, el propietario de la empresa, ha habló a Mtnoticiario ayer, día en que llegaban los peritos para valorar el desastre del incendio, que según Gómez, sin atreverse a dar un valor exacto, sí consideraba que el coste económico de lo sufrido va a ser importante.
“El incendio se producía el pasado sábado, 23 de junio, como ya se sabe, en una nave donde tenemos productos almacenados, entre ellos plástico, papel absorbente que suelen utilizar los mecánicos para limpiar sus manos, un contenedor de botes de spray, vacios, de 1 m3, garrafas vacías de plástico y un bidón de tinta de imprenta de 200 litros”, detalló Carlos Gómez.
La época en que nos encontramos, comienzo de la temporada estival donde las temperaturas suelen ser las más altas registradas a lo largo del año,  el material y sustancias que impregnan a los productos almacenados, como el papel absorbente utilizado por mecánicos, eran variables que dan un resultado positivo a que se produzca un incendio.
La planta de reciclaje tiene las debidas condiciones de seguridad, está altamente dotada de herramientas para sofocar cualquier incendio y está siempre supervisada ( 24 horas al día), por una persona.
Aún así a las 17.30 horas de la tarde comenzó un incendio que el retén que se encontraba en aquel momento intentó evitar que se propagase, haciendo uso de las herramientas de la planta para afrontar incendios; retén dotado además de una formación adecuada que le preparaba para afrontar esta circunstancia, pero esta vez el incendio se propagó por encima de las posibilidades humanas.
“Me llamó el retén que había en ese momento, diciendo que el incendio se había producido y no podía hacerse con él, así que inmediatamente llamé al 112 y nuestra plantilla se puso en marcha al lugar del suceso”, indica el propietario de CML.
Los primeros en intervenir a partir de la llamada del retén fueron los trabajadores de la empresa, incluido el propietario, mientras fueron llegando las fuerzas de seguridad el Consorcio de Incendios de Villacañas, Policía Local, Protección Civil y Guardia Civil.
“Empezamos a utilizar nuestros propios medios de extinción, tenemos una dotación en toda la planta para afrontar cualquier incendio con bombas, con bocas de incendio repartidas en toda la planta”.
La nave se encontraba ocupada a un 25% de su capacidad, porque periódicamente se vacía y los productos almacenados van a otras plantas, ubicadas en distintos puntos de España.
“Teníamos 28 mil kilos de residuos, pero la planta está preparada para meter hasta 100 mil kilos, y es una planta que vaciamos periódicamente porque si tenemos residuos que no podemos tratar nosotros personalmente, los sacamos cuanto antes para llevarlos a su correspondiente centro de procesamiento”, explica Carlos Gómez.

Dentro de la nave cada producto estaba debidamente clasificado, separadas las secciones por espacios de más de un metro, pero entre sección y sección la separación no garantiza que en caso de incendio no se propaguen las llamas de una a otra sección, de hecho en este caso el incendio pasó de una a otra planta.
“Toda la planta entera la tenemos separada por paredes de hormigón pero el incendio pasó, de hecho si no es por la dotación que tenemos antincendios, la planta se va completamente, porque además las circunstancias meteorológicas calor y viento eran propias para ello”.
Las separaciones están realizadas por paredes de hormigón de cinco a seis metros de altura pero las llamas y las chispas del incendio se meten por debajo de las paredes, o ascienden y caen por arriba de un lugar a otro, que fue lo que pasó.
Unas 30 personas de la plantilla de la empresa ayudaron a sofocar el fuego, una plantilla debidamente preparada para estos casos, que son absolutamente posibles, de hecho hace unos seis años la empresa sufrió otro incendio de similares características.
“La empresa está debidamente preparada en extinción de incendios. Nuestros trabajadores asisten anualmente a curso de formación para atender este tipo de casos. No puedo decir que son bomberos porque no es el caso, pero sí, que su labor fue fundamental para que la planta no ardiera por entero”, manifiesta Gómez.
El foco fuerte de incendio se superó en dos horas, aunque los bomberos se marchaban cuatro horas después, y quedó un retén de unas cinco personas para estar pendientes de que no se reavivara el fuego.
“Durante el fuego, mientras los bomberos estaban en el foco del incendio, los trabajadores de la empresa, y yo mismo, estuvimos perimetrando la zona, para lo que disponíamos en nuestra colaboración con bombas antincendios, bombas normales, con hasta 600 metros de mangueras y otros recursos, porque disponemos de una instalación antincendios nueva desde hace dos años”.
La zona ha quedado para ser recuperada al 100%, en ella se quemaban dos naves, una de 1200 metros2 y otra de 3100 metros2; en ambas naves el fuego derrumbaron las techumbres,  y aunque estaban aseguradas, el seguro no cubrirá el total de los daños, cuyo coste se estima importante.
Hace unos seis años estas instalaciones sufrían otro incendio de similares características. Este incendio se produjo en el extremo opuesto de la planta donde se ha producido esta vez el incendio. También fue en verano, por la tarde y en un lugar donde también había productos que arden fácilmente con el excesivo calor, como el papel, los plásticos y la madera, principalmente. En ambos sucesos no hubo que lamentar daños personales.
  



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