PERMÍTEME, SEÑOR…





Permíteme, señor,
sentarme a tu lado un momento.
las tareas pendientes
las haré más tarde.

Si no alcanzo a ver tu rostro,
mi corazón no encuentra paz
y mi trabajo se convierte
en una fatiga sin fin
en medio de un mar sin orillas.

Pero ha llegado hoy
la primavera a mi ventana
con sus murmullos y suspiros
y han llegado también, trovadores,
las abejas del bosque en flor.

Hoy es tiempo de sentarme
a solas contigo,
de mirarte a los ojos y, en silencio,
brindarte la ofrenda de mi vida.

Rabindranath Tagore

Comentarios