MTNOTICIARIO PASA A LLAMARSE MANXA DIGITAL

ORGULLO


Cuentan los libros de la época que don Enrique, segundo conde de Olivares, padre del famoso ministro de Felipe IV, llamaba a sus criados con una campana. 

Como esto solo lo podían hacer los cardenales, el gran Papa Sixto V envió a su nepote (pariente y protegido del Papa), el cardenal Perola, a rogar al embajador de España en Roma que no la tocase. El embajador de Francis se unió a la petición pontificia e incluso se despacharon “letras apostólicas con censuras contra el conde” por la campana. 

Olivares, enfurecido, tuvo tres audiencias con el Papa, exigiendo que le dejase la preeminencia campanil, en atención que su Rey era “el mayor príncipe del orbe” y a que la Santa Sede obtenía de España dos veces más dinero que el resto de los países juntos. Remató el discurso al equivocarse y llamarle, en lugar de “Vuestra Beatitud”, “Vuestra Ingratitud”. 

No cedió Sixto V, y él tuvo que renunciar a la campana, pasando a llamar a sus criados a cañonazos. El Pontífice le permitió entonces tener campana para evitar el escándalo y el temblor en Roma por los disparos. Desde entonces usaron los embajadores de España la campana por permiso pontificio.

Comentarios