DISFRUTE DE SU HORÓSCOPO, PERO NO LO TOME EN SERIO



En 1152, cuando el rey Eduardo VI de Inglaterra tenía 15 años, enfermó de gravedad y llamaron a Jerónimo Cardano, uno de los más famosos astrólogos de todos los tiempos para que hiciera su horóscopo. Cardano aseguró que las estrellas presagiaban una vida larga y feliz para el muchacho, con una sola sombra en su brillante porvenir: “Después de cumplir 53 años, 3 meses y 17 días padecerá diversos males”. En julio de 1553, nueve meses después de aquella declaración, murió el joven rey. 

A pesar de estos errores desastrosos en las predicciones y no obstante las censuras hechas durante siglos por personas enteradas, la astrología no solo ha sobrevivido, sino que además ha prosperado. 

Hoy casi todo el mundo sabe cuál es su signo zodiacal y mucha gente consulta su horóscopo con regularidad. Desde su origen en la antigua Babilonia la astrología ha sido censurada por algunos ilustres pensadores. Nada nos aporta –dice Plinio-. En cambio nos reduce a la condición de piedras que se someten y no de hombres que actúan por sí mismos de acuerdo con su naturaleza.

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