FOTOS JUEVES SANTO-COFRADÍA DE SAN JUAN DE JERUSALÉN

CUBIERTO CON EL MANTO DE LA VIRGEN

Virgen de Fuensanta

El circo llegó al pueblo. Un modesto grupo de volantineros y payasos, que va de pueblo en pueblo ofreciendo espectáculos y animando las fiestas patronales. Enn cuanto llegaron, los mayores empezaros a armar su tinglado de palos, cuerdas y toldo. Uno de los volatineros, un pequeño de no más de 7 años, vagaba por la plaza. Al pasar delante de la iglesia, se le ocurrió entrar para ver qué había dentro. 

Entre varios altares vio una señora de gran belleza, rostro sonriente y tapada con un hermoso manto azul, con adornos brillantes. El niño nunca había visitado una iglesia ni admirado una figura tan hermosa, y para presentarse y saludarla, él que nunca había rezado, hizo lo único que sabía hacer: empezó a dar saltos de campana, volteretas, equilibrios con los pies, manos y cabeza. En fin, todo lo que hacía en el circo para que la gente disfrutara. 

Ya cansado, se tumbó en el peldaño del altar, contemplando la mirada de la Virgen. Sintió que se le acercaba y le abrazaba con mucho amor y ternura. 

Cuando los parroquianos entraron en la iglesia, quedaron asombrados al ver un niño dormido, cubierto con el manto de la Virgen.

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