SILENCIO

MADRIDEJOS ACOMPAÑÓ AL BARRIO DE SAN ANTÓN EN EL DIA DE LA ONOMÁSTICA DEL SANTO

Las vecina de San Antón llevan al santa a su ermita
Decenas de animales fueron bendecidos a puertas de la ermita por el vicario parroquial don David Sánchez Alonso 

Un año más San Antonio Abad salió de su ermita, ubicada en el barrio de San Antón de Madridejos, para recibir en la parroquia El Divino Salvador las gracias de los madridejenses, en la eucaristía que fue celebrada por don David Sánchez Alonso, acompañado del sacerdote emérito y madridejense, don Alfonso Portanova. 

Los vecinos de San Antón, quienes se encargan del cuidado del santo a lo largo del año, portaron la carroza en procesión que fue acompañada de los madridejenses y de una pequeña representación de la corporación local. 



La iglesia de El Divino Salvador estuvo concurrida, como ocurre una vez cada año, no solo de feligreses, sino también de algún animal que fue llevado por sus dueños, quienes después participaron en la procesión de llevada del santo hasta su ermita. 

El vicario parroquial don David Sánchez Alonso fue el encargado de predicar la homilía en la que recordó la vida del santo, y apuntó algún que otro dato curioso acerca de San Antonio Abad, como que Abad significa Padre o que San Antón en su juventud no sabía leer, y aprendió de quienes estaban en gracia de santidad, a quienes acompañaba y se quedaba con ellos, para recibir la enseñanza que él esperaba de esta vida. 

El vicario dirigiéndose a los madridejenses les recordó que al igual que San Antonio Abad, todos estamos llamados a la santidad y que tenemos el deber de cuidar la naturaleza, al igual que en su día hizo el santo, reconocido por ser un amante de los animales y la naturaleza. 





Procesión y bendición 

Al término de la Eucaristía el santo salió en procesión desde el templo parroquial a su ermita. Decenas de animales le esperaban a puertas de la iglesia con sus dueños y le acompañaron para después ser bendecidos. 

A la llegada a la ermita una pequeña pólvora recibía al santo en el barrio, en señal de alegría por volver a su casa, a lado de todos y especialmente de quienes considera suyos, sus cuidadores, los vecinos del barrio de San Antón. 

San Antonio Abad presidió, a puertas de la ermita, la bendición de los animales, que uno a uno fueron asperjados con el hisopo, siendo rociados con agua bendita, por parte del vicario parroquial. 

El barrio de San Antón terminaba así un año más las fiestas en honor a su santo y patrón del barrio. La ermita seguirá abriéndose, al menos una vez al mes, para decir misa. Sus vecinos esperan la visita de los madridejenses al santo a lo largo del año.

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