SOLO QUERÍA ANIMARLE I

Foto: Aves Exóticas
Dos hombres muy enfermos ocupaban la misma habitación de un hospital. Uno podía sentarse en su cama durante una hora al día, y su cama estaba junto a la ventana. El otro debía permanecer tendido en la cama. 

Hablaban durante horas sobre sus esposas familias, trabajos, cuando iban de vacaciones… 

Cada tarde, el hombre que podía sentare describía a su compañero el pasaje que podía ver desde allí. El hombre de la otra cama comenzaba vivir como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior. Veía desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas nadando y niños jugando con barcos de papel. Jóvenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores. Grandes y viejos árboles ardonaban el paisaje, y en el horizonte podía verse la ciudad a distancia. 

Como describía todo con exquisitez de detalles, el de la otra cama podía cerrar los ojos e imaginar tan pintorescas escenas. 

Una tarde de verano describió un desfile que pasaba por allí. A pesar de que el hombre no podía oír la banda, podía ver todo en su mente. Pasaron días y semanas… 

Comentarios