ADELGAZAR ES CADA VEZ MÁS DIFÍCIL

TAL COMO SOMOS



En ningún sitio nos relevamos tanto como en el seno de la familia. Es ahí donde hay una visión más integral y profunda de lo que somos y hacemos. Es ahí donde damos los mejor de nosotros mismos. Y también donde más de cerca se ven nuestros fallos y debilidades. 

Aceptar que fallamos es algo absolutamente necesario. La primera liberación de la pareja procede de ese reconocimiento. Pero nosotros no somos nuestros fallos: somos más que ellos. Es bueno tanto reconocer que cometemos errores como distanciarnos. Pues lo crucial es ir más allá del reconocimiento: se trata de vislumbrar en común qué hacemos con ellos y desde ellos. 

La viabilidad de una pareja o de una familia no se muestra principalmente en la fuerza con la que sabe disfrutar los momentos felices, sino en cómo es capaz de conducirse en las decenas de fracasos cotidianos que experimenta. ¿Qué tolerancia tenemos las parejas al fracaso? ¿Cuál es nuestra resilencia o capacidad para superar los pequeños y grandes errores? Convertir los fracasos en una fuente de compasión y sabiduría nos ubica de una forma radicalmente distinta ante la vida en común. 

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