LORENZA LÓPEZ DELGADO SE HA CRIADO AL CALOR DEL AZAFRÁN

La madridejense Lorenza López Delgado, llegaba al Museo del Azafrán y Etnográfico, ayer miércoles,  con el ánimo de participar en la monda de la rosa que este fin de semana brinda el municipio a Madridejos en las fiestas de la Rosa del Azafrán, a sus vecinos y foráneos.


La vecina de Madridejos portaba dos fotografías en sus manos, una de ellas el recuerdo de su madre tostando azafrán, un recuerdo que ha permanecido vivo en su vida y del que no se desprende, por los gratos momentos que dejaron esta época del otoño en su vida hace ya más de setenta años.


Lorenza López Delgado, es una de las vecinas, ejemplo de los muchos madridejenses, que han apoyado a la organización de las XII Jornadas del Azafrán para mostrar a los visitantes como se monda la rosa, especia muy valorada a nivel mundial.


“Vengo a participar en nombre de la Asociación de San Antonio, que es un grupo muy pequeño pero que hemos decidido participar en estas jornadas”, decía Lorenza López.


En casa de Lorenza López Delgado estuvo siempre presente el azafrán, “ahora no”, dice, “porque mis padres no existen, pero en aquellos tiempos de atrás hubo mucho azafrán”, y así lo demuestra en una de las dos fotografías que porta, donde aparece junto a su familia recogiendo la rosa.


La madridejense se manifestó muy conforme y satisfecha con que se pusiese en valor al azafrán a través de estas jornadas porque “esto hay que alzarlo, porque esto para mí es el oro de La Mancha”.


La mondadora madridejense comentaba que el azafrán, en otros tiempos sirvió para sacar adelante a los madridejenses, organizar bodas, comprar tierras o sacar de problemas económicos a las familias, motivo por el que las generaciones más tardías, que vivieron años duros tras la Guerra Civil, le dan un incalculable valor.


Entonces, cuenta la madridejense, el azafrán se vendía a dos casas del pueblo y  también se vendía a gente que venía a Madridejos expresamente a comprar libras de azafrán.


Tras sus declaraciones, Lorenza López, recogió el mandil  y se sentó a la mesa a mondar la rosa, orgullosa de ser madridejense y sobre todo de haber sido una de las mujeres que en su día participaron en la campaña de recogida del azafrán.

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