FEDETO MUESTRA SU PREOCUPACIÓN ANTE EL NUEVO ESCENARIO PRESUPUESTARIO CON SUBIDA DE IMPUESTOS A LAS EMPRESAS

Empresas en Madridejos

El hecho de que el gobierno de España tenga una clara intención de incrementar los gastos públicos a costa de subir los impuestos a las empresas es preocupante y puede poner en riesgo las cuentas públicas

FEDETO muestra su preocupación por los nuevos PGE y por cómo estos puedan afectar a las arcas públicas en su conjunto ya que el nuevo gasto público anunciado pretende ser sostenido, una vez más, a costa de las empresas.

Nos hallamos inmersos en un proceso de desaceleración económica, el peor momento para incrementar la presión fiscal de las empresas.

Nuevamente el gobierno de España proyecta sus presupuestos sobre la base de generar nuevos ingresos no de reducir los gastos. Y esto puede provocar una situación muy complicada si, como suele ser habitual en los PGE, los ingresos que finalmente se obtengan resultan ser inferiores a los gastos presupuestados. Porque estos nuevos gastos previstos en esos PGE, a buen seguro, sí se materializarán.

“En definitiva, asistimos preocupados a un incremento de los impuestos a las empresas y prevemos un incremento del déficit público, cuando el desequilibrio entre ingresos y gastos se produzca. Porque ese desequilibrio provocará un mayor déficit público que, a su vez generará nuevas consecuencias negativas para la economía que, a modo de espiral diabólica, se pretenderá resolver con futuras nuevas subidas de impuestos para las empresas”, informa FEDETO.

El primer efecto de estos presupuestos, si finalmente se materializan, se concreta en una esperada mayor recaudación de 5.678 millones de euros que fundamentalmente se recaudarán de las empresas.

FEDETO viene advirtiendo desde hace más de un año que se debía de ser muy prudente en los mensajes del gobierno de España que afirmaban que la economía española se estaba recuperando a buen ritmo. Porque pronunciamientos de este tipo, a lo largo de 2017 y 2018 dieron lugar, ya en su momento, a distintos acuerdos institucionales de calado económico aplicables en todo el estado, cuando lo cierto es que no todos los territorios han superado la crisis de la misma forma ni todos los sectores empresariales se están recuperando en la misma medida.

Al no haber sido prudentes en los mensajes económicos positivos y al no especificar que al igual que había cosas que funcionaban algo mejor, había otras que estaban estancadas o seguían involucionando, la sociedad ha percibido un mensaje sesgado conforme al que era justo que las empresas deban contribuir más y mejor al sostenimiento de los gastos públicos.

Y el problema no queda sólo en esto. En el marco del diálogo social se adoptaron institucionales de gran calado como el aumento del salario mínimo interprofesional y el IV

Acuerdo Nacional para la Negociación Colectiva. Dichos acuerdos se adoptaron sobre la premisa de que las decisiones económicas del Gobierno no iban a variarse de manera importante. Pero la realidad nos muestra que sí están variando.

Porque la propuesta de subir, ahora, el salario mínimo a 900 euros, echa por tierra el acuerdo alcanzado por los agentes sociales y el gobierno. Ahora ese acuerdo se considera insuficiente y por eso debe subir más. Y esto tendrá efectos negativos, sobre todo, en la negociación colectiva. De hecho, en nuestra provincia ya los está teniendo, en concreto, en el convenio de comercio, bloqueado por los incrementos salariales desproporcionados a la situación del sector que piden los sindicatos.

Y en este marco de incertidumbre, no podemos olvidar que existe una posibilidad cierta de que los tipos de interés puedan iniciar una escalada ascendente lo que, en unos momentos en gran endeudamiento, no sólo del Estado y de las Comunidades Autónomas sino también de las empresas y las familias, puede provocar tensiones financieras y de tesorería importantes e influir en el resultado final de los los PGE en negativo.


Comentarios