EL MANTO BLANCO DE MALLORCA



Aunque se suele identificar a Mallorca como un destino para los meses de verano, muchos conocen bien la isla y saben que también en invierno se puede disfrutar de sus maravillas naturales. Una de ellas se produce entre enero y febrero, la floración de los almendros que tiñe la Mallorca rural de un hermoso manto blanco.

Más de 100.000 almendros inician la floración, añadiendo otro encanto adicional al paisaje rural de la isla, libre de las legiones de turistas de verano. Lo ideal es hacerse con un vehículo y recorrer las carreteras de las comarcas del Pla o de Raiguer, deteniéndose en cada curva para admirar el espectáculo, a veces blanco, otras veces más rosado.

Hay quien opta por disfrutar de esta maravilla en bici. Es un buen plan recorrer los caminos del interior, parándose en cualquier pueblo para comprar en el mercado, visitar rincones pintorescos y probar las delicias de la gastronomía mallorquina.

Es una maravilla disfrutar de la experiencia con pausa. Dejarse llevar por la esencia de la isla y, tomando ejemplo de los propios mallorquines, tomárselo todo con calma, sin prisas.

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