MADRIDEJOS ACOGIÓ A SU CRISTO, EL CRISTO DEL PRADO, CON FERVOR Y DEVOCIÓN

Cristo del Prado a la salida del templo El Divino Salvador

El madridejense, párroco de Manzaneque, don Alfonso Portanova Laguna, predicó la Solemne Eucaristía, en el día del 50 Aniversario de su Ordenación Sacerdotal


Éxodo 30:1-6 - "Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás”. Así comenzó, quemando incienso, la Solemne Eucaristía concelebrada, que predicó el madridejense y párroco de Manzaneque, don Alfonso Portanova Laguna, quien tuvo el honor de presidir la Eucaristía de El Día de El Cristo en Madridejos, el mismo día en que celebraba el 50 aniversario de su Ordenación Sacerdotal.


La Eucaristía fue concelebrada por sacerdotes del municipio, el párroco de Madridejos, sus vicarios y  seminaristas, junto al predicador madridejense y al Vicario Episcopal para el Clero, don Álvaro García Paniagua.


Don Alfonso Portanova Laguna destacó como el 14 de septiembre en Madridejos, coincidiendo con el Día de la Exaltación de la Santa Cruz, se celebraba la fiesta más importante del Cristo del Prado, sin hacer de menos al Viacrucis de Semana Santa y el Día de la Ascensión, que son otras dos de las festividades en las que el Santísimo Cristo sale a las calles de Madridejos.


“El amor que Él nos tiene, que nosotros le tenemos es un privilegio; y la devoción que en nosotros está despierta desde niños también”, decía don Alfonso Portanova, quien prosiguió diciendo que “la Cruz es el centro de todo cristiano, el centro de la Fe”.


“El Santísimo Cristo del Prado es el signo de identidad de los madridejenses a quienes une la presencia interior de su Cristo, motivo de alegría y de gozo, de su amor, necesariamente unido a la Cruz”, dijo a los feligreses.


Don Alfonso Portanova Laguna alentó a los madridejenses para que su confianza en el Cristo les sirva para saber que Él les precede para decirles cómo se debe llevar la imprescindible cruz que tenemos que llevar cada uno.


Y acabó su homilía diciendo; “ No olvidemos que cuando alguno de nosotros nos sintamos envenenados pongamos nuestros ojos en el Santísimo Cristo del Prado, Él nos curará”.


La Solemne Eucaristía llenó el templo de El Divino Salvador de cristianos madridejenses, practicantes y no practicantes, pero todos unidos por la devoción al Cristo del Prado, quien obró un milagro en la persona de un pastor en el siglo XVII.


El párroco de Madridejos, don Leo Yugo Paniagua al término de la Eucaristía, dio las gracias a don Alfonso Portanova Laguna y le felicitó por profesar 50 años de sacerdocio llevando el evangelio, la misma palabra de Cristo, a miles de feligreses.




Un río de devotos acompañan al Cristo del Prado


En la tarde del 14 de septiembre se celebró la Solemne Procesión, en la que se llevó al Cristo hasta su ermita, portada por catorce personas, elegidas por la Providencia para empujar su carroza y hacerle llegar a su casa.

Al Cristo le sacaron del templo parroquial un grupo de jóvenes madridejenses, pertenecientes a la parroquia de Madridejos, quienes cedieron los cordones de la carroza a los portadores/as de El Cristo, que fueron llamados uno a uno para llevar al Cristo.


Un río de devotos, una muchedumbre, un manto de devoción cubrieron las calles Salvador y Avenida Castilla La Mancha hasta cruzar el paseo en la procesión, donde participaron cientos de madridejenses acompañando al Cristo, otros le esperaban a lo largo del recorrido en las aceras.


Velas encendidas, pies descalzos, música solemne, devoción y el acercamiento de las nuevas tecnologías para hacer fotos al Santísimo Cristo, destacaron esta procesión en la que participan niños, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores.


A la salida del templo parroquial, a la entrada a su ermita sonó el himno nacional que estuvo a cargo de la Banda Sinfónica Municipal de Madridejos, cuyos miembros, afinados sus instrumentos vistieron el traje de gala, y fueron dirigidos por José Antonio Blasco Lambíes.


Mayordomía de El Cristo, autoridades religiosas, civiles y de los cuerpos de seguridad de Madridejos acompañaron al Cristo del Prado junto a los madridejenses vecinos y foráneos, que se acercan por estas fiestas a su pueblo natal.

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