LA INDUSTRIA LÁCTEA PIDE QUE LA REDUCCIÓN DE AZÚCAR SEA UN COMPROMISO DE TODA LA CADENA ALIMENTARIA

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Foto: vix


Desde la federación (Fenil), aseguran que la industria láctea ha sido pionera en firmar un protocolo de reducción de azúcares añadidos con las autoridades alimentarias

La Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) considera que el compromiso de reducir el azúcar añadido en los productos de consumo habitual debe ser un compromiso de toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta la distribución.
El director general de Fenil, Luis Calabozo, ha subrayado que la industria láctea ha sido pionera en firmar un protocolo de reducción de azúcares añadidos con las autoridades alimentarias que les llevará a bajarlos un 10 % en 2020.

Calabozo ha explicado que este compromiso no implica sustituir el azúcar por edulcorantes artificiales, sino que requiere cambios tecnológicos y “educar al consumidor” en sabores menos dulces, “con tiempo” y “el compromiso de toda la cadena alimentaria”.

Sobre el informe del azúcar en los yogures

En este sentido, ha incidido en que la preferencia del mercado español por el sabor dulce es menor que la del Reino Unido, por lo que, a su juicio, el estudio publicado en la revista científica británica BMJ difundido ayer y que alerta sobre los elevados niveles de azúcar en yogures no es extrapolable. “El contenido de azúcares totales en el yogur es de 20 gramos de cada 100, mientras que en España es de 12 gramos”, ha matizado.

Además, desde Fenil han hecho hincapié en que dicho estudio no diferencia el azúcar presente de manera natural, a través de la lactosa, que representa 4 gramos por cada 100 de producto.

“No son calorías vacías, forman parte de un alimento de alto valor. Inducir en una reducción drástica de este tipo de productos puede tener incidencia negativa en las ingestas de calcio, que en un 60 % proviene de los productos lácteos”, ha defendido.

Desde Fenil recuerdan que, según un estudio sobre nutrición en España de Anibes, los yogures y leches fermentadas con azúcar añadido aportan menos del 4 % de la energía diaria, a pesar de ser un producto de alto consumo.

Actualmente, la industria española utiliza como endulzantes naturales azúcar blanco, de caña e integral, sacarosa y fructosa; y como endulzantes artificiales, fundamentalmente la estevia. “Algunos fabricantes añaden preparados de frutas sin azúcar añadido para endulzar los yogures con la propia fructosa”, ha apuntado Calabozo.

Según las cifras del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la producción total de yogures y leches fermentadas en España ascendió a 1.022.000 toneladas, de las cuales se comercializaron 760.000 toneladas, con un valor de venta de 1.700 millones de euros.

Desde la Fenil han advertido de que las ventas han acumulado caídas desde 2011 y han vuelto a repuntar desde mediados de 2017, con un aumento en volumen del 2,4 % anual y del 1,54 % en valor, según los datos de la patronal a julio de 2018, con una facturación de 1.700 millones de euros en dicho periodo.

Fuente: EFE

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