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EL SECRETO DE UNA BONITA PIEL




El secreto de la belleza es una piel hidratada y cuidada y en esa labor tienen mucho que ver los beneficios de las vitaminas E y F.

Lo más importante para lucir una piel bonita es su cuidado y mimo diario en el que es muy importante la alimentación.

Las vitaminas son la base de un rostro saludable, hidratado y radiante, además de una alimentación sana y unos buenos hábitos de higiene diaria por la mañana y por la noche con productos adecuados para cada tipo de piel.

Una de las grandes preocupaciones sobre el estado de la piel que surge durante los meses de invierno es la deshidratación que suele aparecer por las frías temperaturas, el viento y la contaminación.

Avellanas, almendras, cacahuetes, pistachos o nueces son algunos de los frutos secos ricos en vitaminas E y F.

“Dos grandes aliados para la belleza de la piel son las vitaminas E y F, estas vitaminas actúan como “protectores y restauran los daños ya visibles de la dermis”.

La vitamina E, considerada como la vitamina de la juventud, actúa como guardaespaldas de otras sustancias y ofrece protección frente a los radicales libres, es decir frena los síntomas del envejecimiento, aumenta la microcirculación, lo que propicia una mayor elasticidad.

La vitamina F ayuda a restaurar la barrera natural de la piel, además de hidratar, reducir las rojeces y el exceso de sebo, aportando ese extra de hidratación que necesita la piel, potencia la luminosidad del rostro con un efecto ‘flash’, lo que permite lucir una piel radiante.

Ambas vitaminas aportan un extra de hidratación y luminosidad, debido a sus grandes beneficios, por ello además de incluirlas en la dieta es recomendable utilizar cosméticos con vitamina E todo el año siempre que la piel lo necesite, ya que así evitaremos la inflamación y la aparición de líneas de expresión muy marcadas.

Avellanas, almendras, cacahuetes, pistachos, aceite de oliva, aguacate, espárragos, brócoli y espinacas son algunos de los alimentos ricos en vitamina E.

Salmón, atún, soja, aceite de oliva y girasol, almendras, nueces o cacahuete destacan por sus propiedades en vitamina F.

La nutrición es un pilar básico a la hora de cuidar la piel, ya que una alimentación saludable ayuda a controlar la inflamación, el proceso de envejecimiento y revierte gran parte de los daños ya existentes en la dermis.

Las vitaminas juegan un papel fundamental aportando diferentes beneficios a través de una selección de alimentos. Para una piel radiante y luminosa, sin signos de expresión ni rojeces, la vitamina F es el aliado perfecto.


Alimentos como el aceite de oliva, avellanas, nueces u otros frutos secos se incluyen en esta dieta, ya que son ricos en ácidos grasos esenciales y aportan luminosidad al rostro para un aspecto resplandeciente.


Fuente: EFE

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