DECENAS DE VECINOS DE MADRIDEJOS PARTICIPAN EN UNA RUTA URBANA EN BICI

LAS HIJAS ESPIRITUALES DE SANTA CLARA CELEBRARON LAS FESTIVIDAD DE SU FUNDADORA



Santa Clara con su reliquia



El madridejense, Obispo Auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez Sierra, presidió la Eucaristía concelebrada.


La Comunidad de Hermanas Clarisas de Madridejos, celebró el pasado sábado, 11 de agosto, la festividad de su fundadora, Santa Clara, con un acto litúrgico que presidió el Obispo Auxiliar de Sevilla y madridejense, monseñor Santiago Gómez Sierra, a quien acompañaron los exsacerdotes de Madridejos, don Salustiano García-Vaquero Hidalgo y don José Manuel Pastrana; el sacerdote hijo de Madridejos, don José Luis Mariblanca y el párroco del municipio madridejense don Leo Yugo Paniagua.


Monseñor Santiago Gómez Sierra, expresó que la comunidad de Santa Clara es una “bendición” para Madridejos, y comunicó a los feligreses que la celebración de cualquier aniversario “tiene una cierta llamada a la conversión”.


El Obispo Auxiliar de Sevilla hizo referencia a la vida de Santa Clara, “una joven que con 18 años lo tenía todo, era rica, era noble, era joven, quien se enamoró del más rico de entre quienes conoce, aquél que siendo rico se hizo pobre para hacernos ricos a todos nosotros, que fue Jesús. Ese amor que descubre en Jesús es lo que transforma su vida. Esta joven, en una noche de Domingo de Ramos del año 1211 sale de su casa y se encuentra con San Francisco a quien confiesa su vocación”.



Había vendido los bienes de su dote para el matrimonio y distribuido lo recabado entre los pobres, se escapó de la casa paterna y se dirigió a la ermita de Santa María de los Ángeles, donde la esperaban Francisco y sus compañeros. En la conmoción general, llevó a cabo un gesto altamente simbólico: mientras sus compañeros empuñaban antorchas encendidas, Francisco le cortó sus cabellos y Clara, dejando sus vestidos delicados, se vistió con un burdo hábito penitencial. Iniciaba, de esta manera tan sugerente, el camino apasionante de Clara de Asís.


Esta es la regla que siguen las hermanas Clarisas de Madridejos quienes viven en absoluta humildad y austeridad, que es conocida por la población madridejense, quien convive con Las Clarisas desde hace siglos.

La Abadesa del Convento de Santa Clara de Madridejos, María Dolores Rodríguez, explicaba que con anterioridad a la celebración de la fiesta y como preparación a ella se celebró los días 8,9 y 10 de agosto el Triduo a Santa Clara en el que celebraron el párroco de Madridejos, don Leo Yugo Paniagua, el vicario, don David Sánchez Alonso y el sacerdote hijo de Madridejos, don José Luis Mariblanca.

La Comunidad de Hermanas Clarisas de Madridejos, la componen 13 hermanas, entre las que se encuentra una novicia que profesará el 8 de septiembre, procedente de Tortosa (Tarragona) ; y una hermana de votos temporales que profesó el año pasado de Sevilla.













Las hermanas Clarisas, invitaron al término de la Eucaristía, que acabó besando los feligreses la reliquia de Santa Clara, a un ágape que se celebró en el huerto del convento de Santa Clara, que tiene más de 400 años de antigüedad en Madridejos.





Un grupo de jóvenes de la Parroquia regalaron a la comunidad de hermanas Clarisas un canto religioso, que fue aplaudido por todos los congregados, y que acabó con un “¡Vica!” a las hermanas Clarisas.





El Convento





Según la Federación Castellana de Clarisas el Convento de Santa Ana, situado en el casco urbano de Madridejos (Toledo) fue fundado por el capitán D. Francisco Díaz Gallego y su esposa doña María Asunción Vázquez de Neira, naturales de este pueblo y pertenecientes a las más destacadas familias, con el deseo de que el Convento fuera habitado por religiosas contemplativas franciscanas y que fuera foco irradiador de vida cristiana a través de la oración y penitencia de sus moradoras. 

La comunidad nació al amparo de la provincia franciscana de Cartagena el 15 de noviembre de 1655 con cinco monjas provenientes del Convento de San José de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). A los siete años de la fundación se entabló un pleito entre la provincia de Cartagena y los fundadores que acabó con la supresión del Convento y el regreso de las monjas a Alcázar de San Juan el 13 de julio de 1662. 

Al año siguiente, se retomó el caso y en esta ocasión se dio sentencia a favor de los fundadores y se restituyó a las Clarisas al Convento de Madridejos. Don Francisco y su mujer, muy afectados por lo ocurrido, solicitaron entonces que el Convento dependiese directamente del Ministro General de la Orden, y así fue hasta el año 1671 en que se incorporó a la Provincia franciscana de Castilla.

En 1940 abrieron un colegio de primera enseñanza para niñas, reconocido oficialmente en 1944, y una escuela de manualidades en la que enseñaba pintura, bordado y encaje. En 1971 se cerró el colegio y la Comunidad estuvo a punto de extinguirse debido al reducido número de hermanas que entonces la formaban pero en la década de los 80 comenzó un pequeño resurgir con la ayuda de dos hermanas de otros Conventos de la Federación Castellana y nuevas vocaciones jóvenes. Se emprendió entonces una profunda obra de consolidación del edificio bajo la dirección del arquitecto dominico D. Francisco Coello de Portugal y se abrió una Casa de Espiritualidad que ha dado acogida a cuantas personas desean compartir la riqueza de la espiritualidad franciscano clariana de las hermanas.

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