GREGORIO CABRA GARCÍA: “ Me gustaría tener un museo donde exponer mis trabajos”


Gregorio Cabra García comenzó a conocer el arte del esparto en 2008, desde entonces son muchas las horas dedicadas a esta labor artesanal, propia de la gente del campo y de los ganaderos de antaño, quienes hacía sus aperos de este material que se recoge en el monte. Se considera, “prácticamente un autodidacta”, y esta afición que sustituyó a la anterior, pasear sus galgos, comenzó el día que acompañó a su padre, Pedro Cabra Rodríguez, a recoger esparto, y después de acompañar a su padre se lo comentó a una amiga interesada en manejar esta técnica, la madridejense Justa Rosell. Gregorio y Justa llegaron a un acuerdo, él aprendería de su padre y después la enseñaría a ella. Decidido se presentó en casa de su padre y al cabo de dos semanas, tras aplicar lo que le enseñó su padre, realizó una estera. Se la presentó a su padre diciéndole que la había comprado, el precio le pareció caro a su progenitor, pero al saber que fue él quien la había hecho, le dijo: “yo creo que cuesta más de lo que has dicho”. Gregorio Cabra García se había hecho con el arte del esparto, y como lo prometido es deuda, enseñó a Justa Rosell y a su hermano más pequeño, Pedro Cabra García, que actualmente también realiza creaciones en esparto. Hoy es profesor en la Universidad Popular de Madridejos y vende sus trabajos. Uno de sus clientes fue Amancio Prada. 


¿Cómo empezó en su afición al esparto?

Tras aprender, de los visto que hacía mi padre, me aficioné y cada vez que cumplía años alguna amiga le regalaba un detalle hecho por mí. Les gustaba mucho y las ponían de adorno. Y con el paso del tiempo, me ha gustado tanto, que le dedico muchas horas, en un pequeño taller que tengo en la calle Virgen de la Paloma.


¿Cuál fue su primera oportunidad de exponer al público lo que hacía?

Las Jornadas Quijotescas que se celebran en Madridejos en junio, fueron para mí una oportunidad de llevar mis trabajos para que los viera la gente, y he participado todos los años. También he participado en Camuñas, en El Francisquete y en Yuncler.

¿Cómo se hace usted con la materia prima, el esparto?

Pues aquí en Madridejos las Sierras son un buen lugar para recoger esparto. En la Cabeza El Conde se puede recoger, pero es zona privada, lo que ocurre es que conozco a algunos propietarios que me ha permitido recoger esparto; pero luego tenemos lugares públicos como El Cabalgador, los cerros de Buenos Vinos y Borregas en Villacañas.

¿El trabajo del esparto se ubica más en el siglo anterior, verdad?

Pues sí, antes la gente del campo cuando había temporal, se dedicaban a trenzar el esparto para elaborar útiles agrícolas principalmente. Se hacía pleita para hacer espuertas para ir a vendimiar, los esportillo para llevar la merienda, los seros para recoger la aceituna; como habían muchos burros tenían los aparejos hechos de esparto, porque es un material natural muy resistente.

Y hoy ¿se trabaja mucho el esparto?

No, hace un par de semanas murió el tío Cornelio, que y tenía su edad,unos 90 años, y ese señor sé que trabajaba el esparto; y aparte de él hay muy poca gente.

Entonces usted ha sido la oportunidad en Madridejos de servir de vínculo entre dos épocas, gracias también al Ayuntamiento y a su Universidad Popular, donde trabaja como profesor de esta labor artesanal. ¿Tiene muchos alumnos?

El Ayuntamiento me propuso enseñar esta técnica, y yo acepté amablemente, porque me gusta enseñar lo poco que sé. Así entré en la Universidad Popular, y opino que no hay cosa más bonita que enseñar lo que uno sabe. Llevo dos años en la Universidad Popular, y estoy satisfecho porque llega gente que no sabe nada y al terminar el curso se llevan tres o cuatro cositas hechas por ellos mismos. Este año he tenido nueve alumnos y el año pasado tuve a ocho.

¿Qué edad media tienen su alumnos?

Entre los 50 y 60 años, aunque hay algún joven y tengo una alumna de 83 años, que ha hecho sus cosas como restaurar el asiento de una silla, ha hecho un serijo, en fin, yo encantado, porque tener a una persona mayor que quiera aprender.

¿Qué trabajos hacen?

Yo les llevo muestras de mis trabajos y luego ellos eligen, como salvamanteles, que sirve para tomar contacto con el esparto, paragüeros, tulipas, esteras, botelleros; y tengo a gente muy aventajada que me saca casi cuatro trabajos en el curso.



Lo curioso que encierra su afición, es que aparte de trabajar los utensilios y objetos de decoración tradicionales, ha elevado al esparto a la categoría de escultura, porque tiene verdaderas figuras, llenas de expresión, relacionadas con La Mancha, tal como se ha podido ver en las Jornadas Quijotescas.

Hice un curso de taxidermia y a mí el mundo animal me ha gustado mucho, y pensé, yo creo que con el esparto podría hacer algo. y me atreví a hacer mi primera figura, que fueron unas manos sujetando una paloma, que realicé a nudo de garbanzo.


Considera en este sentido, que ha evolucionado.

Yo siempre quiero ir a más, no me conformo donde estoy, y he conseguido hacer algunas figuras a las que he dotado de expresión, como el torero que está citando, el burro, el jabalí. Es complicado de conseguir pero con trabajo se consigue.

¿Y quién le ha enseñado este arte de dar expresión al esparto?

Yo mismo, y tengo una particularidad, no utilizo el metro, lo hago a “ojo de buen cubero”, me alejo, me acerco, miro hacia un lado, hacia otro; y al final consigo unos resultados que me satisfacen. Además suelo trabajar el esparto, aparte de los cuidados que necesita antes de manejarlo, con fuego, para dar distintas tonalidades a la figuras que realizo, que simbolizan sus sombras o posturas. También trabajo con el esparto la técnica del mimbre, así le hice a mi hija para cuando se casó unas cestitas pequeñas.

¿Ha tenido alguna oportunidad de vender este tipo de trabajo?

Sí, me encargaron en Toledo para una tienda museo, un pastor, dos ovejas y un perro, que están expuestos,en la calle Sixto, al lado de la Catedral. Es un museo de catas de vino y queso.

¿Algún otro encargo importante?

Amancio Prada me encargó que realizase unos bolsos para regalar, pero no llegamos a un acuerdo en el precio, según sus representantes lo que pedía se salía del presupuesto que me proponían, y el presupuesto que me proponían no pagaba el trabajo que yo tenía que hacer. Querían unas 50 piezas para hacerlas en 35 días. El tiempo también influyó, pero lo hubiese sacado con el apoyo de mi hermano.

¿Cómo le gusta trabajar?

Con libertad, necesito trabajar con libertad. Me pueden encargar un trabajo pero la inspiración corre de mi parte, siempre teniendo el cuenta lo que me pide el cliente.

Ha comentado que su hermano también trabaja el esparto.

Sí, mi hermano Pedro, el pequeño, somos siete hermanos. Pedro me acompaña en las Jornadas Quijotescas, hace cositas muy bonitas; aunque va por otro camino distinto al mío, aunque paralelo.

¿En qué está trabajando ahora?

Pues estoy preparando una colección de cabezas de toro, con las distintas cornamentas que tienen, con el fin de que los cuernos indiquen a qué familia pertenece el toro: bizco, bienarmado, playero…, digamos que los cuernos son los que van a informar sobre los tipos de cuernos que existen.

¿Tiene futuro la técnica del esparto?

Futuro podría tenerlo, pero el tema está en que esta técnica necesita de mucho tiempo, y el precio no suele ser barato. Para sacarte un sueldo sería normalito, si la gente comprase al precio que merece.

Todo este trabajo merece un sueño ¿tiene usted alguno?

Bueno, (sonríe), me gustaría tener todos mis trabajos en un museo, pero eso es un poco difícil. No me importaría exponer mis trabajos en la Casa de la Cultura, sin ningún compromiso. El Ayuntamiento tiene un burro con todos sus aparejos en el Museo del Azafrán, desde hace tres años.

Aquí no queda la historia artesana de este madridejense, porque también trabaja la madera. Así, su esposa, durante en transcurso de la entrevista, mostraba a este blog un busto.

¿También trabaja la madera…?

Ahí sí que me considero un autodidacta nato. Este busto salió de un albaricoque que puso mi abuelo, se secó. Y me dije, no voy a poder hacer algo para tener un recuerdo de mi abuelo y del albaricoque. Y me traje unos trozos y empecé a tallarlo. También trabajo en tronco de olivo, aprovechando las formas, ideo una escultura.

¿Qué dicen sus hijas de todo esto?

Pues se sienten, orgullosas y lo más importante me animan. Además me hacen encargos, les tengo hecho nacimientos de madera y esparto, cuchareros; en la boda de mi hija pequeña hice cucharas de madera para los invitados. También trabajo el nogal, y por ejemplo los nacimientos los hago de una pieza.

¿Qué instrumentos utiliza?

Las gubias las hago yo, o sea, que a veces me apaño los instrumentos, otros los compro, como la escofaina.

Gregorio Cabra García, ha sido por dos años consecutivos el ganador en las Jornadas Quijotescas del premio a la ambientación y caracterización del puesto, dotado con cuatro ducados de la época; ha sido entrevistado por televisión, y pese a los reconocimientos recibidos, también por sus vecinos madridejenses, sigue trabajando con la humildad que encierra su persona, que traslada a la realización de sus trabajos.




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