EL ENCUENTRO DE ENCAJERAS REUNIÓ A MÁS DE 200 MUJERES DE LAS COMUNIDADES DE CASTILLA-LA MANCHA Y MADRID

Más de doscientas mujeres manejaron los bolillos y mostraron sus labores

El encuentro estuvo organizado dentro de las actividades de la Semana del Mayor

Almohadilla, el picado, los bolillos, los alfileres, son los utensilios principales para  practicar la tradicional labor de los bolillos que sigue gozando de éxito en Castilla-La Mancha, donde cientos de encajeras de distintos municipios aún lo practican.

Esta labor artesanal ha tenido un día especial en el municipio de Madridejos, donde unas 240 encajeras se reunían en El Ferial el pasado fin de semana para demostrar su habilidad en este arte del hilo, en un encuentro organizado por el Ayuntamiento dentro de la Semana del Mayor.

Las labores que pueden llegar a realizarse con los bolillos son múltiples, desde abanicos, mantillas, adornos, marcos para cuadros, carteras, manteles… y un largo etcétera que depende de la destreza de la artesana.

En la Universidad Popular de Madridejos existe un taller dedicado a enseñar esta labor, al que asisten unas 35 componentes, que suelen participar en los encuentros realizados en Madridejos y en otros organizados en otros municipios.

Además se trata de que esta labor no se pierda con el paso del tiempo, por ello las niñas, suelen ser invitadas todos los veranos a aprender a hacer bolillos, por las propias alumnas de Universidad Popular.

El número de bolillos que se utiliza en cada labor es distintos, dependiendo de lo que se vaya a confeccionar. Así, la madridejense Isabel Romero, se encontraba realizando unos guantes en los que utilizaba un total de 160 bolillos, y según informó ha llegado a manejar hasta 220 en la elaboración de una cartera.

El secreto para que los hilos no se enreden y se utilicen por orden es hacer paquetes de varios bolillos que se van manejando mientras se elabora la labor, labores donde lo que más cuesta es el tiempo que se le dedica.

Un paquete de 50 bolillos puede costar entre los 25 € y 30 €, explicaba Isabel Romero, quien desveló que trabajaba en la elaboración de los guantes con algunos bolillos de saldo que había conseguido por 8 € los 50 bolillos.

El picado suele costar unos 4 € y los alfileres suelen ser normales o bonitos, pero el efecto es el mismo. “Estos alfileres se pinchan en el patrón del picado que es el que dirige la labor, en la que se utilizan distintos puntos como el de la virgen, el punto diamante o triángulo, el punto medio, el punto entero, filigranas, araña enmarcada, milanos enteros y partidos o la estrella de ulrike, por no mencionar otros tantos.



La labor de los bolillos es de paciencia y dedicación, además de costosa en cuanto a tiempo invertido, explicaba Rosa Andújar de la localidad de Membrilla, quien acudió al encuentro organizado en Madridejos, y explicó los puntos utilizados en la labor que estaba haciendo, preparada ya para hacer otra, una cartera.

La Presidenta de la Asociación de Encajeras de Madridejos, Antonia Morales Gómez, explicaba que en Madridejos son 35 encajeras, pero al encuentro habían acudido encajeras de Alcázar de San Juan, Lillo, Mota del Cuervo, Membrilla, Camuñas, Urda y de Madrid.

“Este arte del encaje de bolillos ha sido heredado de nuestros mayores y ahora en el verano la asociación organiza una actividad dirigida a niñas a quienes las enseñamos gratuitamente, algunas de ellas suelen seguir en el invierno”, expresó Antonia Morales.

Las encajeras de Madridejos llevan todo el año participando en distintos encuentros, el próximo al que irán será a Valmojado, pero ya han estado en Alcázar de San Juan, Alcalá de Henares y Tomelloso, entre otros lugares.

Las labores que realizan las encajeras madridejenses suelen regalarlas a familiares y amigos, otras se las quedan ellas, y de las labores que hacen crean detalles muy especiales como la liga de la novia, o la mantilla de la madrina.

En el encuentro de encajeras participaron las tiendas de Madridejos, quienes ofrecieron a la asociación madridejense regalos que sortearon en el encuentro y con cuya recaudación se pagó el aperitivo al que estuvieron invitadas las 240 encajeras castellano manchegas y madrileñas.







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