MADRIDEJOS VIVE LA CANDELARIA AL LADO DE SU PATRONA NUESTRA SEÑORA DE VALDEHIERRO

Los niños y niñas  fueron consagrados ante la Virgen


Los niños y niñas  bautizados en el último año fueron ofrecidos al Sagrario y a la Virgen

 

                Madridejos ha vivido hoy el Día de La Candelaria al lado de su patrona Nuestra Señora de Valdehierro para conmemorar la presentación del Niño Jesús en el Templo por parte de sus padres la Virgen María y San José.

 

                El día ha sido especialmente frío, aún así, han sido muchos los niños bautizados en el último año los que se han acercado en brazos de sus madres hasta la imagen de la Virgen para ser consagrados.

 

                La procesión comenzaba sobre las 17.30 horas de la tarde portando a Nuestra Señora de Valdehierro desde la iglesia de San Francisco hasta la parroquia de El Divino Salvador, donde se celebró la Eucaristía que fue oficiada por el vicario parroquial, don David Sánchez Alonso.

 

                Durante la procesión la Virgen fue llevada por los hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de Valdehierro, a quienes acompañó parte del pueblo y una representación de la corporación municipal.

 

                La misa fue cantada por el coro parroquial y la celebración se centró en el cumplimiento de los 40 días tras el nacimiento de Jesús. El vicario parroquial hizo alusión a la Jornada de la Vida Consagrada, que también se celebraba hoy, y recordó especialmente a las dos congregaciones de religiosas que hay en Madridejos: Amor de Dios y Clarisas.

 

                En la misa colaboraron algunas de las madres de los niños consagrados y tras las peticiones se procedió a la consagración de los vecinos más jóvenes de Madridejos, ante el Sagrario y ante la imagen de Nuestra Señora de Valdehierro.




 

                En el ofertorio junto al Pan y al Vino se ofreció una tarta y unos pichones, estos últimos vinieron a representar al pasaje bíblico que nos cuenta que: “cuando se cumplieron los días para la purificación, según la Ley de Moisés, le trajeron (al Niño Jesús) a Jerusalén para presentarle al Señor […] y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones”.

 

                Al término de la Eucaristía se celebró la procesión de vuelta para llevar a la Virgen a su residencia habitual, la iglesia de San Francisco de Asís, donde se acabó besando la medalla de la Virgen que la dio a besar el presidente de la Cofradía, Jesús Gómez Durango.

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