LAS ASOCIACIONES DE MAYORES CELEBRAN EL ENTIERRO CARNAVELESCO DE LA SARDINA

El cortejo fúnebre salió del Ayuntamiento y acabó en el Recinto Ferial

La concejala de Bienestar Social, Concepción Moreno, desea que esta tradición no se pierda

                Varias Asociaciones de Mayores de Madridejos, en colaboración con el Ayuntamiento y el Centro Social han protagonizado esta tarde el tradicional “Entierro de la Sardina” que se vive en Madridejos como hace años, conservando la tradición de la mascarita, algo que se está perdiendo entre las nuevas generaciones.

                A las 5.00 horas de la tarde salía el cortejo fúnebre de la Plaza del Ayuntamiento, acompañado por el cura que le encabezaba y la sardina  que iba camino del recinto ferial, acompañado de decenas de plañideras, donde se celebró una merienda cuyo principal ingrediente fue la sardina asada.

            Según fuentes de los trabajadores del Ayuntamiento, “asaremos 110 kilos de sardinas que se acompañarán con vino, pan o refresco para todos los madridejenses que se acerquen a este evento”.



                El Dinamizador del Centro Social, Oscar Morales, explicaba que gracias a los mayores el entierro de la sardina se lleva celebrando años en Madridejos, con la característica de que las personas que participan llevan ropas antiguas como la toquilla, el manto de la familia humilde o la capa que llevaban los hombres en ocasiones de fiesta.

                El “Entierro de la Sardina” es uno de los actos programados con motivo de los carnavales de Madridejos todos los años, pero corre el peligro de perderse, porque las generaciones más jóvenes no han cogido el relevo a los mayores.



                La concejala de Bienestar Social, Concepción Moreno, quien ha acompañado esta actividad, ha informado que no le gustaría que este tipo de carnaval se perdiera, y que desde el Ayuntamiento se ha intentado recuperar las mascaritas, aquellas que salían a la calle, vestidas con lo que se encontraba en el baúl y se acercaban a la gente diciéndole: -¿A que no me conoces?.

                Lo que sí se ha escuchado esta tarde ha sido el “¡ay qué pena…!”, “¡qué le vamos a hacer…!, acompañados de llantos plañideros, dolorosos y de despedida a la adorada sardina, que después no dudaron en comerse.

                El entierro de la sardina carnavalesco se celebra tradicionalmente el miércoles de Ceniza y en él se entierra simbólicamente al pasado, a lo socialmente establecido, para que puedan renacer tiempos con mayor fuerza, para que surja una nueva sociedad transformada.

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